2019, Marzo

Literatura

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Me agobian los ruidos, las multitudes.

Estoy leyendo mucho. Demasiado.

De esta vez, no hubo días que me he quedado sin un libro al lado de mi cama.

Los libros son una manera de desprenderme de esta realidad y vivir en otros tiempos y otros momentos.

Me acuerdo algunas historias narradas y es posible que con el paso del tiempo me olvide los detalles.

Suelo escribir en los libros que leo. Pensamientos.

Leer en otro idioma ya me resulta difícil porque he perdido gran parte del vocabulario.

Aprendo leyendo.

Voy mirando palabras, frases, páginas, capítulos.

Me gustan los prólogos y agradecimientos porque son una manera de conocer un poco más acerca del autor que los ha escrito.

Y eso solo se puede encontrar en las páginas que nadie lee.

Mis días empiezan como una tarea diaria a hacer.

Hay días que escribo en letras.

Otros, en números.

Un día, he soñado que escribiría mi propio libro.

Que firmaría alguno en algún lugar.

Que alguien reconocería mis esfuerzos y me abriría puertas.

Me doy cuenta todos los días cuando abro una nueva página que escribir un libro es escribirlo a cada día.

Si algún día fuera mi propio personaje, sería aquella que considera desnecesario terminar las frases.

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