2019, Febrero

Mi tiempo…

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Dedico todas las mañanas al tiempo.

A veces corto y a veces, largo.

A veces, dibujado y otras veces, añorado como una mañana de lunes.

Toco mis escritos con la punta de mis dedos y lo puedo sentir.

El tiempo me espera.

Escucho mis canciones favoritas cuando no tengo imaginación y entonces me siento capaz de escribir algo más.

El tiempo me acompaña.

Ese tiempo que determina quién soy y lo que hago.

Que conoce los lugares donde me escondo.

Que me habla en silenciosas y dulces palabras.

El tiempo que dice cuánto tiempo debo quedarme.

Donde debo irme si me voy de encuentro a él.

Si lo que hago es pensar en lo que ha pasado y plantear un nuevo futuro.

El tiempo que fluye.

Que proyecta, que concluye.

Que me hace salir de mi zona de comodidad y escribir lo que no debería.

Que me hace pensar.

El tiempo que no es mío.

Que un día ha sido, que un día lo será.

En cuanto todos se hacen dudar, se fundamentará.

El tiempo que lleva.

Todo es casi nada.

Lo que me da es mucho.

Lo que tengo sigue siendo poco.

El tiempo que pasa como agua corriente, como lágrimas.

Como el que un día se ha permitido dejarse llevar.

Como si quisiera enamorar.

El tiempo que tengo tiene nombre y hora para llegar.

Si nos tocamos, se hace besar.

Se entrega al acariciar.

Mi tiempo…

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