2019, Enero

Puertas abiertas

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Quiero empezar por este lugar.

Un salón oscuro donde no estoy sola.

Hay música.

Rostros desconocidos que van tornándose familiares a cada día.

Canciones repetidas.

Puede que con el paso del tiempo yo aprenda alguna letra que todavía no sé.

En este lugar puedo hablar conmigo misma mientras cuento los minutos, uno a uno.

Camino por mi sola, a mi tiempo.

Me llega poca luz a los ojos.

Quizás no necesite más de lo que hay.

Nadie me observa constantemente y si lo hace, intento no preocuparme demasiado.

Estar cerca de más personas nos hace saber la importancia que uno tiene a si mismo.

En los días de calor, puede que haya más ruido y las canciones que hoy escucho de fondo, me molesten.

Las buenas canciones son escuchadas en el silencio.

No las comparto con nadie.

Los días van pasando y no tengo prisa.

Intento disfrutar de esos momentos en que veo un poco de movimiento.

Tengo la sensación de que la vida sigue para todos y para mí.

En este lugar hay personas que se cuidan.

Hace aire al salir pero apenas lo siento.

En este lugar donde el tiempo es mío y de nadie más, necesito ayuda diaria para entrar.

Y me resulta difícil despedirme al final.

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