2018, Noviembre

Reflexiones

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Estar lejos supone que tienes muchos ratos de introspección.

Estando cerca, también puedo encontrar momentos de silencio que resultan placenteros.

El silencio casi siempre nos pone en contacto con nosotros mismos.

Lo bueno es no tener demasiado momentos de soledad.

Uno se acostumbra a eso con el paso de los años pensando que tal vez sea lo mejor que podría pasar.

Puede que no sea.

Muchas cosas pierden la dimensión cuando estamos distantes, es verdad.

Eso puede ser o no algo bueno pero de esta vez, pienso de una manera más optimista.

Cuando uno está lejos pierde días y sucesos importantes.

Después de algún tiempo, puede que eso empiece a hacer alguna diferencia.

Si somos buenos en lo que hacemos, seremos buenos en cualquier lugar.

Nunca se sabe lo que la vida nos reserva pero definitivamente vivir fuera durante mucho tiempo te deja marcas profundas.

Recuerdos que se mezclan con otros días una y otra vez.

Momentos que nunca se desprenden.

Quizás sea necesario parar por un tiempo más largo para reflexionar.

Entonces encuentro ese tiempo en mi habitación.

Es donde puedo dejar fluir mi imaginación sin límites.

Puede que hoy los días no sean los mejores pero puede que sean buenos.

Aunque la añoranza ocupe su lugar.

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